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MEJORA TU SALUD DE POQUITO A POCO

Dr. Juan Rivera

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Fragmento

P R I M E R A   P A R T E

NUESTRA SALUD

¡Somos aproximadamente 57 millones de hispanos en Estados Unidos! Una mezcla perfecta de norteamericanos, suramericanos, centroamericanos, caribeños… en fin, una amalgama de sabores, sonidos, bailes e historias que enriquecen esta gran nación. Nacidos aquí o habiendo dejado atrás la patria que nos vio nacer, todos perseguimos la misma meta: prosperidad. Pero para ser prósperos primero tenemos que estar saludables.

Lamentablemente, la salud de nuestra comunidad no se encuentra en buenas condiciones. Las enfermedades cardiovasculares, la diabetes, el cáncer y la obesidad están causando más estragos en los hispanos que en otros grupos étnicos. Según estadísticas de la Sociedad Americana del Corazón, el 33% de los hombres hispanos y el 31% de las mujeres padecen de enfermedades cardiovasculares. Increíblemente, se considera que el 81% de los hombres tienen sobrepeso o están obesos; la cifra es similar para las mujeres: 78%. Peor aún, el 40% de nuestros niños, el futuro de nuestras comunidades, también son víctimas de esta epidemia. Por otro lado, tenemos un 50% más probabilidades de morir de diabetes que una persona de raza blanca. Finalmente, en cuanto a las pruebas para detectar el cáncer en etapa temprana, tenemos un 28% menos de probabilidad de someternos a una colonoscopia; y a las mujeres hispanas, el norte de nuestra sociedad, se le tiende a detectar el cáncer de mama en etapa más avanzada porque no se hacen mamografías rutinariamente.

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Es precisamente este estado de emergencia de la salud de nuestra población lo que constituye el mayor estímulo para crear este plan de bienestar, estos siete mandamientos de la salud, que espero que te ayuden a tomar control de tu cuerpo, tu mente y tu futuro. Me parece lógico que, para poder poner en práctica las guías que he creado para ti, primero hablemos brevemente de estos cuatro males, estos asesinos en serie, que ponen en riesgo nuestra prosperidad: las enfermedades cardiovasculares, la diabetes, el cáncer y la obesidad.

CORAZÓN LATINO:
ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES

Las enfermedades cardiovasculares son aquellas que afectan las arterias principales de nuestro cuerpo reduciendo el flujo de sangre y oxígeno hacia órganos vitales como el corazón y el cerebro. Son procesos fisiológicos que se van dando de manera silenciosa y que, lamentablemente, se presentan clínicamente por primera vez de manera fatal hasta en un 50% de los casos.

Las enfermedades cardiovasculares más importantes y que mayormente afectan a nuestra comunidad son:

1 Ataques al corazón

2 Accidentes cerebrovasculares

ATAQUES AL CORAZÓN

Lub-dub, lub-dub, lub-dub… así suena la máquina que nos mantiene vivos. Nuestro corazón está compuesto de músculo, venas y arterias. El músculo es el motor de la máquina que se contrae rítmicamente para bombear sangre al resto de nuestro cuerpo. Las arterias son los “tubitos” que llevan el alimento, la sangre y el oxígeno que el corazón necesita para funcionar. Las venas forman el sistema de drenaje que se lleva la sangre sin oxígeno para permitir que más sangre oxigenada pueda llegar al músculo cardíaco. Cuando una arteria se obstruye en su totalidad, esa sección del corazón no recibe la cantidad de sangre que necesita para funcionar. Esa parte del músculo comienza a deteriorarse y, en definitiva, va muriendo.

¿CÓMO SABER SI SE ESTÁ SUFRIENDO UN ATAQUE AL CORAZÓN?

Es importante tener en cuenta que el 15% de las 735 mil personas que cada año en Estados Unidos sufren un ataque cardíaco pierden la vida. Tristemente, la mayor parte de estos ataques ocurren en situaciones cotidianas, ya sea en el hogar, en el trabajo o mientras las personas se divierten y no alcanzan a llegar a tiempo a un hospital. Por eso es muy importante saber reconocer los síntomas tanto en hombres como en mujeres.

En el caso de los hombres:

• La primera señal de que algo anda mal es la presencia de dolor, opresión o malestar en el pecho, especialmente hacia el centro o el lado izquierdo. Muchas personas han explicado que sienten como si tuviesen un elefante sentado en su pecho. Esta molestia puede durar un par de minutos, o bien, ser intermitente.

• Además del dolor en el pecho, hay problemas para respirar.

• El dolor se puede irradiar a la mandíbula o brazo izquierdo.

• Además, la persona puede comenzar a sudar frío, a sentir náuseas o mareos.

En el caso de las mujeres:

• La gran mayoría de las mujeres que sufren de un ataque al corazón no lo reconocen pues suelen confundirlo con otras molestias menores. En general, sienten mareos y náuseas, dolor abdominal o de espalda y dificultad para respirar, que asumen como cualquier otro problema.

• También pueden sentir un cansancio repentino o debilidad, como si hubieran realizado un gran esfuerzo, aunque no hayan hecho nada.

Se deben seguir tres pasos importantes si experimentas estos síntomas…

1 Llamar al 911 o al servicio de emergencia de tu ciudad/país.

2 Tomar una aspirina de 325 mg si no eres alérgico a este medicamento.

3 Reposar en tu cama mientras llegan los servicios de emergencia médica.

¿ES VERDAD QUE LA MAYORÍA DE LOS ATAQUES AL CORAZÓN OCURREN EN HORAS DE LA MADRUGADA?

Si bien es verdad que un infarto puede ocurrir en cualquier momento del día, también es cierto que en la madrugada las personas podrían correr un riesgo más alto debido a un aumento en las hormonas de estrés durante esas horas.

¿CÓMO SE OBSTRUYEN LAS ARTERIAS?

El proceso por el cual las arterias de nuestro cuerpo, en especial las del corazón, se obstruyen, ocurre de manera silenciosa, y toma décadas. Las paredes de las arterias del corazón se dañan poco a poco debido a la mala alimentación, el sedentarismo, la obesidad, el colesterol alto, el tabaquismo, un nivel alto de azúcar en la sangre, triglicéridos elevados y un nivel alto de inflamación en el cuerpo. Todos estos factores de riesgo forman progresivamente unos “huequitos” en la pared arterial y por ahí se introducen partículas de colesterol que paulatinamente forman la placa de grasa de la cual tantas veces has escuchado hablar. Si estos factores de riesgo no se corrigen a tiempo, la placa continúa aumentando de tamaño hasta que obstruye el flujo de sangre en la arteria de manera significativa, y se manifiestan los síntomas.

¿Debo utilizar una aspirina diaria para prevenir infartos?

La aspirina es un arma de doble filo. Por un lado salva vidas en pacientes que sufren un ataque de corazón o tienen un riesgo cardiovascular alto, sin embargo, también aumenta levemente el riesgo de úlceras gastrointestinales y hasta sangrado cerebral. ¿Entonces quién debe utilizar aspirina?

Tipo de pacientes que deben tomar una aspirina de 81 mg diariamente: quienes han sufrido un ataque al corazón o un derrame cerebral; quienes han sido objeto de alguna cirugía de bypass; los que tienen un historial de revascularización con endoprótesis (stent); personas de alto riesgo cardiovascular debido a que padecen de hipertensión, diabetes y colesterol alto.

Tipo de pacientes que no deben tomar aspirina: individuos que no tienen historial cardíaco o múltiples factores de riesgo. En estos casos, el riesgo asociado al uso de aspirina es más alto que los beneficios que puede aportar.

ACCIDENTES CEREBROVASCULARES

Cada cuarenta segundos una persona sufre un accidente cerebrovascular; así de común es este mal. Debido al alto porcentaje de obesidad e hipertensión arterial en la población hispana, tendemos a sufrir accidentes cerebrovasculares a una edad más temprana que individuos de raza blanca. En promedio, los hispanos tienden a sufrir este problema a los 67 años de edad, mientras que los individuos de raza blanca lo tienden a sufrir a los 80.

Durante un accidente cerebrovascular, un área del cerebro deja de recibir sangre y oxígeno. En cuestión de minutos, las neuronas, o sea las células cerebrales del área afectada, comienzan a morir, lo que explica la experimentación de problemas o síntomas neurológicos.

¿CUÁLES SON SUS SÍNTOMAS?

Los síntomas de los accidentes cerebrovasculares son:

1 Adormecimiento repentino o debilidad en una de las extremidades del cuerpo (si se experimenta simultáneamente en ambas extremidades, es poco probable que sea un accidente cerebrovascular).

2 Confusión, dificultad para hablar o comprender cualquier situación simple.

3 Pérdida de la visión en uno o en los dos ojos.

4 Problemas al caminar o falta de coordinación.

5 El peor dolor de cabeza de tu vida.

¿CÓMO SABER SI UNA PERSONA ESTÁ SUFRIENDO UN ACCIDENTE CEREBROVASCULAR?

1 Pídele a la persona que se ría: un lado de su cara podría lucir caído.

2 Pídele a la persona que levante ambos brazos: quizá no pueda levantar uno de ellos.

3 Pídele a la persona que repita alguna frase sencilla: es posible que se le dificulte hacerlo.

Si observas que la persona muestra alguna de estas características, llama de inmediato al 911 o al servicio de emergencia médica de tu ciudad.

¿SE DEBE TOMAR UNA ASPIRINA ANTE LA SOSPECHA DE UN ACCIDENTE CEREBROVASCULAR?

¡No! Algunos accidentes cerebrovasculares causan sangrado cerebral. Si este es tu caso y te tomas una aspirina, aumentaría el riesgo de más sangrado y daño neurológico. Llama al servicio de emergencia de inmediato; en el hospital te podrían practicar una tomografía computarizada del cerebro para ver si has sangrado o no. Esto sirve para decidir qué tipo de terapia te conviene.

FACTORES DE RIESGO DE LAS ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES

Es muy importante tener en cuenta que los antecedentes familiares de problemas cardíacos aumentan las probabilidades de sufrir un ataque al corazón. Sin embargo, no es determinante. Esto solo implica mantener un control médico más riguroso y darle más énfasis a la prevención. Muchos pacientes que no tienen un historial de problemas de este tipo en su familia directa se descuidan y no toman en cuenta los factores de riesgo. Esto aumenta las probabilidades de tener problemas cardíacos. Los hábitos más importantes que ayudan a prevenir problemas cardíacos están relacionados con los siguientes aspectos:

1 Colesterol bueno y malo

2 Triglicéridos

3 Hipertensión

COLESTEROL BUENO Y COLESTEROL MALO

Hay colesterol bueno y colesterol malo. El colesterol malo o LDL es el causante directo de la formación de placas en las arterias del corazón. El colesterol bueno o HDL se encarga de transportar colesterol al hígado para que este órgano logre expulsarlo del cuerpo. No hay que se ser adivino para saber que la clave del éxito se encuentra en tener un LDL bajo y un HDL alto.

Niveles de colesterol

Según el Programa Nacional para la Educación sobre el Colesterol (National Cholesterol Education Program) los parámetros normales y anormales de colesterol malo son los siguientes:

—Óptimo: < 100 mg/dL

—Casi óptimo: 101–129 mg/dL

—Intermedio: 130–159 mg/dL

—Alto: 160–189 mg/dL

—Zona de peligro: > 190 mg/dL

¿Cuál es el nivel normal de colesterol bueno o HDL?

Mujeres: > 50 mg/dL

Hombres: > 40 mg/dL

¿Puede una persona delgada tener el colesterol malo alto? ¡Definitivamente! De hecho, existen personas que a pesar de llevar una dieta saludable tienen un nivel alto de LDL. Esto se debe a una predisposición genética que hace que el hígado produzca colesterol malo en exceso. ¡No te confíes! La mejor manera de conocer tu nivel de LDL es mediante un análisis de sangre.

¿Cómo mejorar los niveles de colesterol bueno? A diferencia del colesterol malo, el cual muchas veces es producido en exceso por el cuerpo y es difícil de controlar sin medicamentos, el HDL tiende a responder mejor a cambios en el estilo de vida. El ejercicio aeróbico, el dejar de fumar, el bajar de peso, la Niacina o vitamina B3 y el consumir alcohol en moderación (solo un trago al día) aumentan el nivel de HDL en el cuerpo.

Mientras más grandes, mejor. Estoy hablando del tamaño de las partículas de colesterol. Mientras más pequeñas sean las partículas de colesterol malo y de colesterol bueno, más alto es el riesgo de sufrir un ataque al corazón. El sobrepeso, el tabaquismo, el sedentarismo y la diabetes disminuyen el tamaño de las partículas. El mantener un peso ideal, practicar ejercicio aeróbico y la Niacina o vitamina B3 aumentan su tamaño.

TRIGLICÉRIDOS

Al hablar de triglicéridos nos referimos básicamente a la grasa proveniente de una dieta alta en carbohidratos y grasa saturada. Cuando ingerimos más calorías de las que el cuerpo necesita para realizar sus funciones, esas calorías adicionales se convierten automáticamente en triglicéridos. Un nivel normal es menos de 150 mg/dL medidos en ayunas.

Un nivel elevado de triglicéridos aumenta el riesgo de sufrir un ataque al corazón o un derrame cerebral. ¿Alguna vez has estado en un estadio de béisbol en Estados Unidos y has visto a esas personas que se comen un pedazo de pizza, una cerveza y una paleta de helado para terminar el banquete? ¡La megabomba de triglicéridos!

HIPERTENSIÓN: ASESINA SILENCIOSA

A la hipertensión arterial muchos la conocen como la asesina silenciosa. Y la llaman así porque, aun cuando la persona no experimenta síntoma alguno, cuando la presión sanguínea es elevada puede llegar a sufrir repentinamente un ataque al corazón o un derrame cerebral. El sobrepeso y el consumo excesivo de sal o sodio son dos factores de riesgo importantes que ocasionan esta afección.

¿Cuál se considera un valor normal de presión sanguínea? La siguiente tabla contiene la información que necesitas.

Tensión arterial

  Máxima sistólica Mínima diastólica Óptima < 120 < 80 Normal 120-129 80-84 Normal elevada 130-139 85-89

Hipertensión

  Máxima sistólica Mínima diastólica Grado 1 140-159 90-99 Grado 2 160-179 100-109 Grado 3 100-109 > 110

Pasos a seguir para medir adecuadamente la presión sanguínea en la casa.

1 Hazlo regularmente en las mañanas, ya que es cuando más elevada podría estar.

2 Ve al baño antes. Aunque no lo creas, una vejiga llena puede contribuir a que tu presión sanguínea sea elevada.

3 No bebas café antes de medirla.

4 Siéntate en un lugar cómodo donde puedas descansar el brazo a nivel, más o menos, de tu corazón.

5 Cierra los ojos por dos minutos y respira hondo por la nariz y exhala por la boca.

6 Procede a medir tu presión sanguínea.

¿Por qué si no uso sal en mi comida cuando cocino, aún tengo mi presión sanguínea alta? ¡Ojo! La sal de mesa constituye únicamente un 7% del sodio que consumes diariamente. El otro 93% se encuentra escondido en alimentos procesados como por ejemplo los chicken nuggets, los cereales, las sopas enlatadas, los embutidos y las sodas, entre otros. Es por esto que es tan importante que leas siempre las etiquetas nutricionales y mantengas tu consumo de sodio a menos de 2000 mg al día. Cuando vayas al supermercado ten cuidado con los productos que se encuentran en los pasillos del medio: es ahí usualmente donde se encuentran la mayoría de los alimentos procesados.

Antiinflamatorios y su riesgo cardiovascular

Los llamados AINE, o medicamentos antiinflamatorios no esteroides, están prácticamente en todos los hogares y carteras a la mano, ya que, además de disminuir la inflamación, tienen efectos analgésicos para bajar el dolor y antipiréticos para disminuir la fiebre. Existe una gran variedad de ellos, pero entre los más comunes están los siguientes: ibuprofeno, ketoprofeno, celecoxib, nabumetone, indometacina y naproxeno. Cuando se trata de un dolor de cabeza, dolores de artritis, dolores reumáticos, dolores menstruales, dolores de espalda, entre otros, representan la primera opción disponible en cualquier farmacia. El ibuprofeno, por ejemplo, es el analgésico sin receta más vendido en Estados Unidos y en muchos otros países.

Como todo medicamento, estos también tienen sus efectos secundarios, como irritación gastrointestinal, esofagitis y úlceras, así como problemas renales. Estudios recientes han demostrado que además pueden aumentar la presión sanguínea y hasta aumentar el riesgo de un infarto de corazón.

Recomendación: en lo posible, trata de evitar el uso de estos medicamentos. Si necesitas aliviar un dolor, intenta con acetaminofén, para el cual no se ha demostrado que produzca un efecto adverso en el sistema cardiovascular. No te olvides que también pueden ayudar a combatir el dolor las terapias alternativas como la acupuntura, los remedios caseros sencillos como aplicar hielo (si hay hinchazón) o calor (en caso de espasmos musculares), así como el yoga y la meditación.

¿Es bueno utilizar suplementos o remedios naturales para mantener un corazón sano? Se habla muchísimo de los suplementos. Esto se debe, en parte, a que es una industria muy lucrativa. Los siguientes son los nombres de algunos sobre los cuales comúnmente me preguntan:

1 Multivitaminas. Nunca se ha demostrado que un multivitamínico al día reduzca el riesgo de sufrir un ataque de corazón.

2 Omega 3. Si una persona padece de triglicéridos altos, 4 gramos de Omega 3 al día podrían resultar útiles para disminuir el nivel.

3 Red yeast rice. En mi experiencia clínica, 1,200 mg diarios de este suplemento en ocasiones logra disminuir el LDL o colesterol malo unos 15 a 30 mg/dL.

4 Aceite de oliva. Me parece muy útil para prevenir problemas del corazón. Es parte integral de la dieta mediterránea de la cual existe evidencia científica que demuestra que disminuye el riesgo cardiovascular de las personas que la siguen. ¡Mi suegro tiene la costumbre de tomarse una cucharada todas las mañanas! Si, como a mí, esta práctica te parece repugnante, simplemente añade el aceite de oliva a tus comidas.

5 Niacina (vitamina B3). Tiende a funcionar en pacientes que tienen un colesterol bueno, o HDL, bajo. ¡Ojo!, no te asustes si al tomar la niacina sientes que la cara se te pone superroja y caliente. No es una reacción alérgica. Lo que sucede es que esta vitamina dilata los vasos sanguíneos de la cara y al llegar más sangre a esa área se enrojece y aumenta la temperatura.

6 CoQ10. Si tomas estatinas para controlar el colesterol y has sufrido dolores musculares como efecto secundario de estas, podría ser que el CoQ10 te ayude a combatir ese síntoma y te permita continuar utilizando el medicamento.

BEBIDAS ENERGÉTICAS:
“BOMBAS ENLATADAS” PARA EL CORAZÓN

Desde hace unos años, las llamadas “bebidas energéticas” se han convertido en casi una adicción para quienes necesitan dosis extra de estímulo para cumplir con sus tareas, como estudiantes universitarios, deportistas, trabajadores, personas que trabajan de noche, etcétera. La verdad es que es muy raro que alguien no las haya probado. Y es que la promesa de contar con una cuota de energía que nos levante anímicamente o nos ayude a concentrarnos en cuestión de minutos es muy tentadora. Pero, ¿qué hay realmente en el interior de esas latas? ¿Tienen efectos positivos para todos? La respuesta es no, especialmente cuando se trata de personas con antecedentes de problemas cardíacos.

Lo primero que hay que tener en consideración es que realmente no son energéticas, sino estimulantes, pues sus componentes no representan un aporte calórico que ayude a incrementar la energía, sino que generan un aumento de los efectos sensoriales al exacerbar el sistema nervioso central.

También es importante no confundir bebidas energéticas con bebidas deportivas. Estas últimas, en general, no contienen sustancias químicas para elevar la energía. Sus ingredientes suelen ser agua, sal, azúcar, vitaminas y minerales, y tienen el propósito de reponer el agua y los electrolitos o minerales de la sangre que el cuerpo pierde durante el ejercicio o esfuerzo físico.

Por otro lado, la Sociedad Americana del Corazón ha emitido advertencias sobre el uso de las bebidas energéticas, especialmente para aquellas personas con riesgo de problemas cardíacos. La razón es que sus ingredientes, si bien ayudan a mantenernos en alerta en forma temporal, realmente no alivian el cansancio y la fatiga. Pero, sobre todo, pueden ser extremadamente peligrosas para la salud, pues son todo un cóctel de exaltación cardiovascular. Por ejemplo, el principal ingrediente que contienen es cafeína, en cantidades que llegan a ser tres veces mayor que la que proporciona una taza de café o una bebida de cola. Además, incluyen otros ingredientes altamente estimulantes, como guaraná, que al combinarse, multiplican sus efectos y no existen estudios que muestren hasta cuánto se puede considerar una dosis segura para el organismo. Este efecto es mayor en quienes suelen ingerir más de una lata diaria de este producto.

Hay estudios que demuestran cómo las bebidas energéticas pueden aumentar el ritmo cardíaco en un promedio de un 11%, hasta siete latidos por minuto. La presión arterial también aumenta, generando mayor presión para el corazón. También se han dado casos de muerte repentina al utilizar estas bebidas con otras sustancias como alcohol o para incrementar el rendimiento físico en una sesión de ejercicio, algo que obviamente no se recomienda.

En los siguientes gráficos se muestran los efectos de sus ingredientes, las cantidades incluidas y quiénes definitivamente no deben consumirlas.

Ejemplos de ingredientes y cantidades en cada lata de dos conocidas marcas de bebidas energéticas

Ingredientes Bebida 1 Bebida 2 Cafeína 80 mg 80 mg Taurina 100 mg 0 mg Glocoronolactona 600 mg 600 mg Guaraná 0 mg 1500 mg Tiamina 0 mg 1000 mg

Efectos y contraindicaciones de los principales
ingredientes de las bebidas energéticas

Ingredientes Efectos Dosis máxima diaria Dosis peligrosa diaria Quiénes no deben consumirlas Cafeína
(alcaloide estimulante) Estimula el sistema nervioso central 300 mg 600 mg Personas con problemas cardíacos   Aumenta estado de vigilia     Niños y menores de 18 años   En exceso genera insomnio y ansiedad     Mujeres embarazadas   Aumenta presión arterial y latidos del corazón       Taurina
(aminoácido sintético) Ayuda en el metabolismo de grasas 5 a 10 g (dosis internacional) No ha sido evaluada Personas con problemas cardíacos   Genera pérdida de agua en el cuerpo     Niños y menores de 18 años   Estimulante     Mujeres embarazadas Guaraná
(semilla amazónica similar a la cafeína) Estimula el sistema nervioso central No ha sido evaluada No ha sido evaluada Personas con problemas cardíacos   Puede causar insomnio, ansiedad, temblores     Niños y menores de 18 años   Puede generar palpitaciones e hiperactividad     Mujeres embarazadas Ginseng
(raíz asiática estimulante) Estimula la circulación y el sistema nervioso No ha sido evaluada No ha sido evaluada Personas con problemas cardíacos   Usada para aumentar la concentración     Niños y menores de 18 años   Puede incrementar la hipertensión     Mujeres embarazadas   Puede aumentar los niveles de estrógenos         Puede incrementar el efecto de anticoagulantes como dipiridamol, warfarina o aspirina y causar sangrado         En exceso podría provocar cáncer de colon       Glucoronolactona
(hidrato de carbono derivado del azúcar) Estimulante de efecto levemente más lento y duradero que el de la cafeína 1 a 2 mg proveniente de productos naturales No ha sido evaluada Personas con diabetes   Algunos resultados sugieren que en combinación con la taurina podría elevar la presión arterial     Niños y menores de 18 años         Mujeres embarazadas

DIABETES:
EL SABOR AMARGO DEL AZÚCAR

MI RELACIÓN CON LA DIABETES

El control del nivel de azúcar en el organismo es un tema bastante personal para mí. En 2010 mi madre vino de visita a Miami y logré convencerla de que se hiciera un examen preventivo en mi consultorio. La verdad, sentía un honor increíble de poder ser en ese momento el doctor de mi mamá. Imagínate… después de todo lo que mis padres han luchado y se han esforzado para ayudarme a lograr mis sueños, ¡qué mejor manera de pagarle que con un servicio clínico de óptima excelencia! Sin embargo, lo último que imaginaba era que iba a terminar en la situación dificilísima de tener que darle una mala noticia.

Aún recuerdo el día bien clarito. Me encontraba trabajando en mi consultorio. En un momento dado comencé a revisar los resultados de laboratorio de mi mamá. Todo se veía de maravilla hasta que llegué a la sección del azúcar. No daba crédito a lo que aparecía en la pantalla. Un nivel de azúcar en ayunas de 340 mg/dL y una hemoglobina glucosilada de 12% (valores que pronto aprenderás que son bastante altos). Mi primera reacción fue la del médico, no la del hijo. Recuerdo que pensé que eran lógicos los síntomas de cansancio y ese “desgano” que ella sentía. Luego sentí un nudo en el estómago… Entonces comencé a pensar como hijo, en esa responsabilidad de darle a mi propia madre una mala noticia. ¿Cómo le digo que tiene que bajar de peso sin ofenderla? ¿Que tiene que comenzar a usar medicamentos? En fin, ¿cómo le explico que tiene que cambiar su vida drásticamente para evitar un deterioro paulatino pero cruel que causa la diabetes en múltiples órganos del cuerpo?

En retrospección, admito que cometí un error al comunicarle la noticia por teléfono. Hice lo que un buen doctor hace… comunicarle con empatía la noticia al paciente lo antes posible y presentarle el mejor plan de acción. Pero el hijo en mí debió indicarme que había que hacerlo en persona. Ella se encontraba con mi esposa y mis hijos, almorzando en un restaurante italiano cuando la llamé para decírselo. Su silencio instantáneo fue prueba indiscutible de que había cometido un error; debí haber esperado. Mi esposa me cuenta que lloró, no pudo seguir comiendo y su cara cambió drásticamente. Mis sentimientos eran un contraste de orgullo por haber hecho un diagnóstico que otros médicos habían ignorado y de culpa por haber sido el vehículo de una mala noticia a mi propia madre. Quizá es por eso que dicen que los doctores no deben tratar a sus familiares.

Hoy día mi madre se encuentra en total control de su padecimiento. Bajó de peso, cambió su dieta drásticamente y hace ejercicio. Fue una lección para ambos. Tengo una suerte infinita de tenerla saludable y poder decir que es una excelente madre y abuela, y que hoy tiene más energía que el conejito de Energizer.

Quizá me has escuchado hablar en televisión del rol tan importante que juega en nuestra salud nuestro historial familiar. Y por supuesto que no soy la excepción. Pocos saben de mi lucha personal en contra de esta terrible afección. Gracias a Dios he podido disfrutar de buena salud, pero desde hace unos años mis niveles de azúcar en la sangre han estado más altos de lo que se espera. No padezco de diabetes, pero en ocasiones mis resultados han sido compatibles con prediabetes. Como te contaré en los próximos capítulos, esto me ha llevado a una transformación significativa en mi estilo de vida en cuanto a mi dieta, ejercicio, sueño y manejo del estrés. No ha sido fácil, especialmente en lo que a dieta se refiere. ¡Me considero adicto al azúcar! Es una lucha constante contra mis genes. El cambio ha sido poquito a poco… Y es así, poquito a poco, que quiero inspirarte y ayudarte a cambiar tu vida. No estás solo.

A principios del nuevo siglo, la Organización Mundial de la Salud estimaba que el número de personas en el mundo afectadas por la diabetes podría llegar a unos 299 millones en el año 2025. Pero al ritmo en que aumenta el número de personas diagnosticadas, su estimado cambió a más de 380 millones para el mismo año. Actualmente, según la Asociación Americana de la Diabetes, solo en Estados Unidos existen aproximadamente 29 millones de personas que viven con este padecimiento.

La diabetes tiene que ver con la manera en que nuestro organismo utiliza y procesa la glucosa o azúcar que llega a la sangre y con la insulina, una hormona que transforma en energía esa glucosa que obtenemos a través de los alimentos.

Cada vez que ingerimos un alimento o un líquido, nuestro cuerpo se encarga de triturarlo hasta obtener los nutrientes que necesita de esos diminutos pedacitos y de absorberlos a través del flujo sanguíneo. Entre estos nutrientes está la glucosa que es como el combustible que necesitamos para desarrollar una serie de funciones.

Al subir el nivel de glucosa en la sangre, “enciende” el motor del páncreas que se encarga de producir insulina y de enviarla al flujo sanguíneo. La insulina funciona como una “compuerta” que se abre para dejar pasar la glucosa hasta las células de distintos órganos que la necesitan para funcionar. Sin embargo, hay ocasiones en que no se logra generar la cantidad suficiente de esta hormona, o simplemente el páncreas no la genera, lo cual desata una serie de problemas. Sin pasar por esa compuerta abierta, la glucosa se queda en el torrente sanguíneo, elevando los niveles de azúcar en la sangre y dejando “sin combustible” a distintos órganos, lo cual complica la salud general del cuerpo.

TIPOS DE DIABETES

Existen básicamente dos tipos de diabetes: diabetes tipo 1 (conocida anteriormente como diabetes insulino-dependiente o diabetes juvenil ...