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DESPIERTA CON CALA

Ismael Cala

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Fragmento

INTRODUCCIÓN

He escrito este libro para visualizar nuestras experiencias e ideas en torno a la celebración de la vida. ¿Te imaginas un largo viaje a través de una cuerda floja? Cierra los ojos y piénsalo. Nos vemos como equilibristas, con las manos abiertas, caminando por la cuerda floja, mirando hacia adelante. Además, en un acto de malabarismo, intentamos jugar con siete pelotas: siete aspectos de nuestras vidas que corresponden a cada uno de los capítulos de este libro. No podemos dejarlas caer, ni mucho menos caer nosotros mismos al vacío.

La vida es el juego de caminar constantemente en una cuerda floja. Si miramos hacia abajo, nos aterramos ante la visión del abismo, tomamos conciencia del vacío al que podríamos caer. Ésa es la incertidumbre, porque, en la vida, el que no está dispuesto a abrazar la incertidumbre y los cambios constantes, tendrá que quedarse en el piso. No crecerá.

La única forma de avanzar es abrir nuestros brazos y caminar por la cuerda floja. Desde allí veremos despedidas, celebraciones, nacimientos, pérdidas… Un poco de todo, como la vida misma.

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También podemos transformar la vida en beneficio nuestro. No luchar por mantener todo igual; la vida no vista como una lucha, es lo que nos han enseñado. Debemos dejar fluir la vida y entender el camino. El modo es mirar hacia adelante, no voltear constantemente hacia el pasado, porque esa antigua circunstancia ya no te define. Debemos convertirnos en artistas de la cuerda floja.

Vivir va más allá que sobrevivir; vivir es el tránsito de la supervivencia a un estado de creación. En ese proceso, somos artistas. Y no me refiero únicamente a pintores, escultores o escritores, sino a quienes somos capaces de trazar un camino en un lienzo en blanco. Ese lienzo que se llama destino.

Vivir es un acto de arte, magia y confianza. Muchas veces debemos abrazar lo desconocido, pero al mismo tiempo tener fe y certeza de que podemos crear un mejor futuro, viviendo el presente. El artista, ese que eres tú, camina por la cuerda floja, hace malabares con todas las pelotas, sin descuidar el paso.

Algunas pelotas son de cristal y otras de plástico. Unas pueden caer, rebotar y recuperarse; otras, no. Evitar que caigan depende de nuestra habilidad. Dominar el arte del equilibrismo es fundamental, pero también lo es la capacidad de despertar, es decir, de tomar conciencia de para qué vinimos a este mundo. Debemos ser capaces de responder preguntas aparentemente fáciles, pero en realidad muy complejas.

Por ejemplo, ¿quién soy? no puede definirse con palabras. Se cuenta que cuando le preguntaron a Buda: “¿Quién eres?”, él respondió: “El despertar”. El despertar es la toma de conciencia de quiénes somos. Estar despiertos a un nivel de conciencia es entender que dentro de nosotros hay capacidades ilimitadas, posibilidades infinitas. Lo que pasa es que nuestras propias creencias nos limitan, nos encasillan.

Nuestra vida se limita a las dimensiones de unas cajas. Vivimos en una caja, que es nuestra casa. Trabajamos en otra, que es nuestra oficina. Y así podemos seguir enumerando: los edificios, las manzanas, los teléfonos, los autos. Estamos constantemente limitados a unas fronteras imaginarias o reales.

En el caso de nuestra mente, se ha acostumbrado a pensar dentro de esas fronteras. Nos asusta ir hacia lo desconocido, porque la mente no sabe cómo nombrarlo, porque no lo conoce. Eso nos aterra.

Este despertar no tiene nada que ver con levantarse por las mañanas. Es imposible que los seres humanos hayamos venido a este mundo para ser seres ordinarios. Todos nacimos con un destino extraordinario, tal y como planteamos en un reto de meditación junto al maestro Deepak Chopra.

Mucha gente visualiza su destino en comparación con lo que fue su pasado. Pero lo que queremos hacer con este libro es despertarte, decirte a ti, que ahora me estás leyendo, que el futuro será algo completamente diferente, superior y maravilloso, en comparación con el pasado e, incluso, con el presente.

Tras la cancelación de un vuelo, las personas atrapadas en un aeropuerto tienen la opción de elegir qué hacer: si descargar su ira y frustración contra el empleado de la línea aérea, que no tiene la decisión en sus manos, o sentarse a meditar, caminar, leer un libro, escuchar un podcast o ver una película. Todo tiempo de espera puede convertirse en tiempo productivo.

Tu destino no es algo que habita en un futuro incierto y que aún desconoces. Tu destino radica en las huellas que vas dejando en el camino. ...