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MUJERES VICTORIOSAS

Jessica Domínguez

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Fragmento

INTRODUCCIÓN

¿Alguna vez te has ido a dormir exhausta, pero con la sensación de que no has logrado mucho durante el día? Corriste de un lado a otro, pero todavía tienes demasiado por hacer. Lo que resulta aún más frustrante es que dudas que al próximo día dispongas del tiempo suficiente para llevar a cabo tu lista de tareas pendientes. Y a pesar de tu vida súper ocupada, ¿te sientes infeliz, desenfocada y frustrada?

Bienvenida al club. Muchas mujeres se encuentran permanentemente buscando la manera de superar las batallas que enfrentan en esta vida apresurada y cambiante. Intentan sacar fuerza de sus posesiones, posiciones, actividades, profesiones, relaciones y agendas completas, creyendo que estas cosas superficiales y fugaces las harán sentirse completas, realizadas y satisfechas. Sin embargo, el resultado es decepción y agotamiento, porque las personas y las posesiones son temporales y soluciones poco confiables.

Recibe antes que nadie historias como ésta

Según los usuarios de Harris Poll en el 2013, dos tercios de estadounidenses afirmaron que no son “muy felices”.1 Esto no me sorprende. Una vez leí: “Sé amable, pues cada persona con la que te cruzas está librando su ardua batalla”.2 ¿Acaso no es verdad? ¿No estamos tú y yo librando batallas cada día? Luchamos para protegernos a nosotras mismas, a nuestros matrimonios y nuestras relaciones; luchamos en nombre de nuestros niños, luchamos por el bienestar de nuestras familias, nuestros hogares y nuestras carreras y a favor de los que cuentan con nosotros. La lista es interminable.

Luchar constantemente las batallas de la vida puede ser agotador. No obstante, existen mujeres que enfrentan esas batallas y parecerían sentirse realizadas al final del día. Se acuestan sintiéndose satisfechas y se levantan a la mañana siguiente con energías y agradecidas por un nuevo día. Son mujeres que no desperdician tiempo acongojadas por sus pasados, ni tampoco viven preocupadas por lo que traerá el futuro. Estas mujeres saben que su presente es un regalo y por eso aprovechan cada día.

¿Qué es lo que marca la diferencia entre estas mujeres y aquellas que apenas están sobreviviendo, aquellas que se encuentran al borde de rendirse y conformarse con una existencia insatisfecha? ¿Qué es lo que hace que sus corazones y almas irradien felicidad?

He conocido a miles de mujeres profesionales, desde madrecitas que ejercen la profesión honorable de quedarse en casa a tiempo completo, o como les digo yo ingenieras del hogar 24-7, y empresarias que preparan tamales en sus casas para venderlos hasta líderes de empresas de Fortune 500. En todos estos encuentros he podido descubrir dos tipos de mujeres. Aquellas que valientemente pelean sus batallas, mantienen sus cabezas en alto y viven con una sensación de realización. Y aquellas que, aun antes de comenzar el día, ya se levantan cabizbajas y viven constantemente sintiéndose vacías, incompletas, insatisfechas y decepcionadas. ¿Qué es lo que marca la diferencia? ¿Por qué algunas viven en victoria y otras en derrota?

He descubierto que las mujeres victoriosas viven de manera diferente. Saben cómo vencer las mentiras que las atacan cada día —mentiras tales como que son insignificantes, incompetentes e insuficientes— y saben cómo usar sus recursos fundamentales, los cuales las revisten de fortaleza para poder vivir la vida impactante para la que fueron creadas. Estas mujeres están convencidas de que no hay tiempo que perder. Saben que cada minuto de ellas es valioso porque tienen un propósito en sus vidas y misiones por cumplir. Y por eso viven con propósito y con intención.

La historia de tu vida

¿Recuerdas la última película que viste? Si bien desconozco el título o sobre qué trataba, puedo afirmar con seguridad que tiene un comienzo y un final. Tiene un actor o actriz principal, actores de reparto y una trama. Sé que docenas de personas participaron en su elaboración: un guionista, un director, productores, diseñadores de vestuario, maquilladores y muchos otros. Te preguntarás qué tiene que ver esto con una vida victoriosa.

Desde que mis hijos eran pequeños, les he dicho que todo lo que hacemos, cada acción que realizamos, cada palabra que pronunciamos se graba como parte de una película. Les he dicho que algún día, cuando ya no estemos en esta tierra, cada uno de nosotros verá la película de su vida. Creo que esa película contendrá escenas desde el nacimiento hasta el último momento de nuestra existencia en esta tierra. En nuestra película, seremos el personaje principal. Creo que todas contamos con una historia. Hemos tenido éxito, hemos fracasado, reído, llorado, hemos gozado, sufrido, amado, odiado, cuidado de otros, nos han cuidado, hemos herido y sido heridas, hemos amado y sido amadas. Y todas estas experiencias se unen para contar la historia de nuestra vida.

Aunque algunas de nuestras experiencias puedan resultar similares, nuestras historias no terminarán de la misma manera. Algunas tendrán finales felices, y otros finales serán tristes. Nuevamente, ¿qué es lo que hace la diferencia? ¿Por qué algunas mujeres que parecerían tenerlo todo terminan suicidándose o muriendo de una sobredosis de droga? ¿Y por qué otras que han enfrentado tantas luchas y aflicciones dejan legados maravillosos de éxito, fuerza y valor? En mi humilde opinión, basándome en personas verdaderamente exitosas que he tenido el privilegio de conocer, aquellas que gozaron de una sensación de realización y un final positivo en las películas de sus vidas tienen un común denominador: ¡todas eligieron luchar sus batallas cotidianas como mujeres victoriosas!

Sí, tú eres una mujer victoriosa

¿Qué significa ser una mujer victoriosa? Comencemos con las definiciones del Merriam-Webster’s Dictionary. El término victorioso se refiere a alguien que ha conseguido una victoria o a algo que ha terminado en victoria.3 Por lo tanto, una mujer victoriosa es una luchadora que ha desarrollado la habilidad de ganar batallas en muchos campos diferentes.

Quizá no pienses o te sientas como una guerrera, pero lo eres, ya que luchas las batallas de la vida cada día. Puede encantarte tu empleo, disfrutar de un matrimonio maravilloso y estar criando niños adorables, pero eso no significa que no te enfrentes a batallas. Es inevitable. Debemos luchar para creer que somos lo suficientemente buenas, lo suficientemente listas o capaces de cumplir nuestros sueños. Debemos luchar contra las mentiras que nos hacen creer que carecemos de un propósito en la vida. Debemos luchar para perseverar y alcanzar nuestras metas.

Nuestras batallas pueden no ser exactamente las mismas, pero todas coinciden en algo: cada una de nosotras puede convertirse en una mujer victoriosa. Para lograrlo, debemos contar con un plan de batalla sólido y desarrollar los poderes para contraatacar las situaciones negativas que enfrentemos y resistir las mentiras que nos ataquen a diario. Esta es la razón por la cual escribo este libro: deseo brindarte una estrategia, un plan de batalla para obtener la victoria, que consta de diez poderes que he usado diariamente por muchos años, y que continuaré usando por el resto de mi vida. Estos poderes no funcionan únicamente conmigo, sino que ayudarán también a cualquier mujer a convertirse en victoriosa.

Como abogada reconocida, esposa y madre de dos jóvenes, me suelen hacer dos preguntas: “¿Cómo encuentras el equilibrio para todo?” y “¿Cómo haces todo?”. Mi respuesta a ambas preguntas es: “No lo hago”. Leíste bien. No encuentro el equilibrio para todo ni hago todo. He aprendido que tratar de hacerlo todo y de tenerlo todo no conduce a una vida plena y mucho menos satisfactoria. Creo firmemente que no he nacido en esta tierra para hacerlo todo ni tratar de “equilibrar la vida”. Eso me hace pensar en una mujer que a duras penas logra pasar el día o que está caminando insegura en una cuerda floja.

Te pido, por favor, que no me malinterpretes. No estoy diciendo que debemos vivir vidas desequilibradas. Creo que cada una de nosotras fue creada para caminar con la seguridad de una mujer victoriosa. Pero para lograrlo, necesitamos la estrategia de batalla correcta y los recursos adecuados a nuestra disposición. Nuestro plan de batalla y nuestros poderes son los que nos ayudan a finalizar el día sintiéndonos realizadas y deseosas de afrontar un nuevo día. Son los que nos hacen sentir satisfechas.

No hago todo. Intentar hacerlo me dejaría con un sentimiento de frustración, porque no tendría el tiempo suficiente para perseguir con pasión mi propósito en la vida. Creo firmemente que la idea de que podamos tenerlo todo o hacerlo todo es una mentira que nos impide disfrutar de una vida gratificante. En lugar de tratar de hacer todo, te animo a que elabores un camino con propósito, en el que puedas dar pasos firmes para realizar aquello que te haga sentir verdaderamente completa, realizada y satisfecha.

De ninguna manera esto es algo sencillo, pero las batallas se vuelven más fáciles de luchar cuando cuentas con la estrategia correcta y los diez poderes cruciales. En el presente libro te contaré la manera en que los uso cada día, a fin de poder vivir en victoria. Usar estos poderes a diario no significa que gano cada batalla, pero los poderes me atribuyen la fuerza para continuar luchando día tras día, y eso marca toda la diferencia entre la victoria y la derrota.

Una ventana a mi alma

Me encuentro muy agradecida de poder conectarme con miles de personas a través de las redes sociales cada semana, y también por el cariño y el apoyo que recibo de todas ustedes. Sus comentarios en mis redes sociales son vitaminas para mi alma y aprecio a cada una de ustedes. Esta es la razón por la que empiezo esta nueva etapa en la cual poco a poco iré compartiendo historias de mi vida. Ya ha transcurrido algún tiempo desde que sentí que Dios hablaba a mi alma y me pedía salir de mi zona de confort para anunciar lo que significa caminar de la mano del que nunca duerme por cuidar de mí. El hacerlo significa que poco a poco abriré las ventanas de mi alma; ventanas que te proporcionarán una visión real de quién soy, de lo que he vivido y cuáles poderes he utilizado y continúo utilizando para ser la mujer victoriosa que soy hoy. En este mi primer libro contaré algunas historias que he guardado en privado en mi corazón y mi alma por años.

Con mis próximos libros comunicaré un poquito y poquito más. Será como pelar una cebolla y encontrar capa tras capa. Contar mi vida será, de la misma manera, una etapa a la vez. En este nuevo camino, conocerás poco a poco sobre las batallas que he ganado y otras muy dolorosas que he perdido. Como verás, al igual que tú, soy una obra en proceso, todavía en proceso de construcción.

Ahora he decidido empezar, y aunque puedan hacerme sentir vulnerable, espero que te animen a contar tu historia y vencer las mentiras que te atacan a diario. Al hacerlo, esto demuestra, sin lugar a duda, que ya no vivo con vergüenza, culpa y dolor, sino más bien por el poder de la gracia de Dios. Estas historias también contribuirán al proceso continuo de curar cada una de las heridas espirituales en mi alma.

Decidí escribir este libro porque creo que es justo que conozcas cómo enfrento mi vida cotidiana, cómo peleo mis batallas. Tú me conoces como la abogada que nunca se rinde mientras defiende los derechos de las familias, como la defensora que lucha para mantener a familias unidas y como alguien en la televisión que es la voz de los que no tienen voz. También me conoces, gracias a las redes sociales, como la mujer maravillosamente bendecida con mi propia familia. Quien ha estado casada por más de treinta y un años con su apuesto príncipe y tiene dos hijos a quienes absolutamente ama y admira. Una vida perfecta, ¿cierto? No exactamente.

Cuando tenía apenas seis años, me convertí en la niña de un hogar destrozado a causa del divorcio de mis padres. En mi juventud, estaba rodeada por parejas de familiares que estaban o separadas o divorciadas o infelizmente casadas, y al menos el noventa por ciento de ellas ya no están juntas. Si bien también tuve muchos buenos ejemplos a medida que iba creciendo, pude observar violencia doméstica, ira, promiscuidad, infidelidad y el uso constante de lenguaje inapropiado por parte de algunos adultos. ¿Cómo alguien que fue expuesta a tantas situaciones negativas durante su infancia puede convertirse en una mujer victoriosa y vivir como una persona emocionalmente sana, en vez de alguien quebrantada? ¿Quieres saber la respuesta? ¡Continúa leyendo!

Mi madre vino a los Estados Unidos cuando yo todavía era una niña. Así que me quedé con mis abuelos en Perú. Tuve que enfrentar las luchas que cualquier niña que crece sin sus padres enfrenta. Pero a la edad de catorce años llegué a los Estados Unidos con solo una mochila pequeña y grandes sueños en mi corazón y en mi alma. Viví en este país durante siete años sin tener un estatus legal migratorio. Tan pronto como llegué, me era necesario trabajar y contribuir económicamente. Trabajé en fábricas de galletas, fábricas de cosméticos, tiendas, restaurantes y en estaciones de gasolina.

Mientras trabajaba a tiempo completo en esos empleos durante el día, tomaba clases de inglés, como segundo idioma, por la noche. Cuando me mudé a California, asistí a la escuela secundaria menos de un año. Por tener que trabajar durante el día, abandoné la escuela después de finalizar el undécimo grado.

A la edad de dieciocho, conocí y me enamoré del hombre que se convertiría en mi mejor amigo, mi compañero y estudiante de vida, Javier. Planeábamos esperar algunos años antes de comenzar nuestra propia familia, a fin de poder cumplir mi sueño de ir a la universidad para convertirme en abogada. Dios se habrá reído mucho cuando oyó nuestros planes porque nos envió a nuestros dos hijos dentro de los primeros cuatro años de matrimonio. Aunque estaba casada y criando a mis hijos, tomaba además una clase de educación general en el colegio comunitario, con el propósito de algún día poder alcanzar mi sueño de ser abogada.

Soy la niña de un hogar destruido. Crecí rodeada de personas disfuncionales. Abandoné la escuela secundaria y fui una madre adolescente. Había tantas estadísticas en mi contra. De hecho, si hubiera creído aquello que las estadísticas predecían sobre las personas en mi situación, probablemente no habría alcanzado mucho en la vida.

¿Cómo llegué hasta aquí? Queridas, abróchense sus cinturones y emprendamos este viaje juntas. Seguramente será con risas, algunas lágrimas y algunos momentos de profunda introspección. Dichos momentos te animarán a tomar decisiones y a adoptar medidas inmediatas que transformarán tu vida sin perder otro valioso segundo. En este viaje también expondré áreas de mi vida que te mostrarán la manera de usar estos diez poderes que me ayudaron a convertirme en la mujer que soy hoy.

¿Cómo se me ocurrió ser una mujer victoriosa? Mientras hacía uno de mis devocionales matutinos, leí un pasaje que se refería a Dios como un guerrero victorioso.4 Me complace saber que Dios no es solamente un guerrero, sino un guerrero victorioso. Porque yo no quiero ser solo alguien que pelea sus batallas cotidianas con la cabeza baja y temerosa del porvenir. Quiero luchar mis batallas con la convicción de que no estoy luchando para obtener la victoria, sino sabiendo con todo mi ser que yo ya estoy posicionada en un lugar de victoria. Yo ya sabía que era una guerrera, pero saber que puedo ...