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IRRESISTIBLE Y SANA

Ingrid Macher  

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Fragmento

Introducción

Todo es posible para el que lo cree.

MARCOS 9:23

Dios escribe sobre líneas torcidas y de manera misteriosa, pero siempre a nuestro favor. Pues, mi amiga hermosa, te aseguro que este libro y yo misma somos prueba de eso.

Estas páginas comenzaban de manera muy distinta. En esta introducción solo tenía palabras para motivarte y decirte que puedes cambiar tu vida a través de lo natural. Pero un acontecimiento inesperado, ocurrido el pasado octubre, cambió el curso de las cosas y de mi vida por completo.

Fui diagnosticada con cáncer de seno.

Algo que jamás imaginé, que jamás pasó por mi mente, ni siquiera como un mal sueño. Especialmente desde que cambié mi estilo de vida por completo, siempre enfocada en lo saludable. Por eso decidí cambiar esta introducción.

Siempre he sido un libro abierto para ti, compartiéndote mis experiencias y todo lo que he aprendido para lograr tu mayor bienestar. Por eso, quiero compartir contigo lo que me ha pasado; es posible que te motive a tomar medidas, como me sucedió a mí, y que esta información llegue en el momento preciso para salvar tu vida.

Recibe antes que nadie historias como ésta

A finales de octubre de 2017, como siempre, tenía mi agenda repleta de actividades y compromisos. Por esos días me preparaba para viajar a Colombia y luego a Puerto Rico, donde me presentaría en una feria de fitness. Sin embargo, el huracán María llegó y arrasó con la Isla del Encanto, gran parte del Caribe y otros lugares. Por supuesto, todos los planes debieron ser cancelados, dejándome espacio para algunas invitaciones que no estaban programadas.

Precisamente, a los pocos días, mi gran amiga, la motivadora y coach de vida María Marín, aprovechando que ese mes se recuerda y promueve la detección temprana del cáncer de seno, me invitó a participar en su programa en Facebook Live para alertar a las mujeres sobre el tema. Además, estaría invitada Clara Pablo, una joven ejecutiva de Univision, muy exitosa, activa y saludable, quien a sus 36 años acababa de ser diagnosticada con esta enfermedad y compartiría su testimonio. Mi papel ese día sería aportar mi conocimiento sobre jugos desintoxicantes y aquellos alimentos que ayudan a combatir las células cancerígenas, los radicales libres y elevan el sistema inmunológico. La idea me pareció fabulosa, pues era otra manera de apoyarte a ti y a tantas mujeres más, compartiendo mi experiencia.

Como Dios no actúa al azar, precisamente ese mes la Clínica Mayo me había contratado para una campaña pública en la comunidad hispana para enseñar a las mujeres cómo utilizar la página de la clínica para informarse sobre el cáncer de seno y realizarse el autoexamen. Pero hasta ese momento, por mi mente ni remotamente pasaba la idea de que el cáncer pudiera afectar mi vida. Soy una mujer saludable, dedicada a llevar mi mensaje de bienestar a través de la buena alimentación, la actitud adecuada y una vida físicamente activa. ¡Era casi imposible!

Durante el programa, Clara Pablo contó que se enteró de que tenía cáncer cuando palpándose los senos encontró una pelotita. Todas las mujeres en el set nos sentimos impactadas por lo común que se ha vuelto este mal, que ataca sin importar la edad, el cuidado que tengamos o la actividad que realicemos; incluso María Marín acababa de superar un cáncer de seno. Recuerdo que todas, de alguna manera, comenzamos a palparnos discretamente.

Por la noche, en mi casa, resonaba en mi cabeza toda la historia de Clara y lo fácil que la vida cambia de un momento a otro. Estaba impresionada y de inmediato comencé a examinar mis senos con más calma. A los pocos minutos sentí una bolita en el seno derecho y me preocupé.

Cuando escuchamos la palabra cáncer es inevitable no pensar en otra: muerte. Me alarmé muchísimo y de inmediato le pedí a mi esposo que me revisara para verificar si, efectivamente, había algo extraño o era producto de los nervios por todo lo que había escuchado. Pero él también la sintió.

¿Cómo era posible? Apenas tres meses antes me había realizado una mamografía y no había aparecido absolutamente nada. Sin embargo, pensé que debía acudir con mi médico de inmediato. Como suele pasar en todas partes, cuando tenemos una urgencia, debemos lidiar con la burocracia de los sistemas de salud, lo cual dificulta más las cosas y aumenta el estrés y la ansiedad. Y no fui la excepción. Llamé a mi ginecóloga pero la primera cita disponible era en tres semanas, y yo necesitaba saber con certeza y lo antes posible qué era esa bolita. Así es que acudí al doctor Jabal Uffelman, un muy buen amigo y profesional, que me estaba realizando terapias de hormonas; inmediatamente, me prescribió una nueva mamografía y un sonograma.

El mes siguiente, noviembre, sería muy complicado para mí, pues tenía un sinnúmero de compromisos, incluyendo viajes a Colombia, Houston y una misión solidaria a Nicaragua. Era muy importante que me hiciera los exámenes necesarios antes de viajar para poder estar tranquila.

Los resultados indicaron que no había indicios de cáncer, que habían encontrado algo que no era de preocupación y, de acuerdo con el reporte, podía regresar a una evaluación general en un año. Sin embargo, el doctor Uffelman me comentó que el mismo reporte también decía que tenía la opción de realizarme una biopsia, así que me recomendó que lo hiciera. Naturalmente, la sola mención de la palabra biopsia produce terror. Pero decidí hacerla porque quería estar segura de que estaba bien. En medio de todo ese proceso, seguía cumpliendo mis compromisos en conferencias, realizando mis videos para mi canal de YouTube, pero con un nudo en el estómago por la incertidumbre y todo lo que implican estos procedimientos. Fueron semanas de mucha angustia, sin saber lo que me estaba sucediendo y con decenas de compromisos a los que no podía faltar. Lo único que lograba darme la paz que necesitaba era contar con Dios en mi corazón y la certeza de que, sin importar el resultado, Él me sostendría.

Cambio de planes

Luego de hacerme la biopsia, mi itinerario seguía con una conferencia de fitness en Colombia y luego un maravilloso viaje misionero a Nicaragua, al que me acompañaba mi hija más pequeña, Mia. Nuestro plan era entregar el dinero que habíamos recaudado para un proyecto de construcción de viviendas en ese país. También iríamos a darle de comer a 250 familias y a visitar un orfanato para entregar ropa, artículos de aseo y regalos de Navidad. De hecho, Mia había reunido con sus amiguitos de la escuela 72 libras de caramelos, y aunque soy “antidulces”, queríamos regalarles también un momento de alegría a esos pequeños.

La intención era hermosa, pero el plan de Dios era otro.

Apenas llegamos al aeropuerto de Managua, las autoridades nos impidieron la entrada porque no estábamos vacunadas contra ciertas enfermedades como la fiebre amarilla (aunque nadie nos había advertido sobre eso), sobre todo porque llegábamos procedentes de Colombia, uno de los países con mayor número de casos. A partir de ese momento comenzó una de las experiencias más fuertes que hemos vivido mi hija y yo. No solo nos impidieron la entrada, sino que nos detuvieron y fuimos tratadas como verdaderas criminales. Durante todas esas horas de malos tratos, no podía dejar de pensar qué era lo peor que me podía pasar. Pero la vida me tenía preparada una sorpresa mayor. No imaginaba que detrás de todo ese tropiezo Dios me tenía preparado algo más grande; necesitaba que volviera a Miami lo antes posible.

Cuando estábamos en el avión de regreso a casa, trataba de entender por qué nos estaba pasando todo eso, si nuestro único propósito era ayudar a familias necesitadas. No pasó mucho tiempo para que se aclarara la razón de todo, pues apenas aterrizamos en suelo estadounidense, entró a mi teléfono un mensaje de texto de mi médico, diciéndome que debía verlo en su oficina lo antes posible. La noticia me derrumbó. Definitivamente, algo no andaba bien. De inmediato, mi esposo y yo fuimos a verlo.

Mi amiga hermosa, ¡no tienes idea de lo largos que se hicieron esos minutos camino al médico! Mi cabeza daba mil vueltas pensando en los peores escenarios. Soy una persona muy positiva, pero presentía la noticia y no podía evitar que el miedo me dominara por instantes.

“Ingrid, han encontrado evidencia de cáncer. Está en primera fase, comenzando. La buena noticia es que aparentemente está encapsulado. No te preocupes, te vas a operar, te darán quimioterapia, radiación y estarás bien”, me dijo mi doctor mientras yo sentía que las piernas me fallaban y que la tierra entera se ponía de cabeza.

¿Cómo? ¿Cáncer de seno? ¿Yo? ¿Por qué? Si soy una mujer joven y súper saludable. No soy perfecta… Mi vida tampoco lo es. Pero me cuido, me alimento saludablemente, hago ejercicios, no tengo excesos. A diario veo a mujeres adultas y a otras muy jovencitas bebiendo toneladas de gaseosas, café y comiendo empanadas, hamburguesas, grasas, harinas, frituras; fumando un cigarro tras otro, ¡y aparentemente están bien! Por eso, te confieso que la primera pregunta que le hice a Dios con profunda tristeza fue: ¿por qué yo estoy enferma? ¿Por qué a mí?

Luego, tuve que acudir a un oncólogo, quien me describió paso por paso los peores sucesos que podían ocurrir. Es muy importante saber que muchas veces las mamografías y sonogramas no muestran la magnitud del problema, o incluso que puede haber cáncer bajo las axilas o en el otro seno. De igual modo, si los exámenes se realizan durante el periodo menstrual, lo más probable es que los tumores no aparezcan en las pruebas.

¿Cómo le dices a tus hijas de 22 y de 10 años o a tu mamá que tienes cáncer? ¿O decirle a tu esposo que probablemente te extirpen un seno, que se te caerá el cabello, que vas a pasar por muchos cambios que jamás imaginaste?

Te confieso que desde entonces y durante todo este tiempo ha sido muy difícil. Una vorágine de emociones, de noticias, de información y de medidas a tomar. Y seguramente lo será por un largo periodo. Más que lo que pueda pasar con mi carrera o con el dinero, lo terrible es pensar en la posibilidad de morir. Lo escuchamos a diario pero no le tomamos el peso hasta que nos toca.

Pero no todo es tan malo. La MRI mostró que el cáncer no se había extendido a otras zonas. He tenido que tomar importantes decisiones sobre los tratamientos que haré. Para empezar, realicé un ayuno espiritual y fisiológico por veinte días, durante los cuales Dios me aclaró las ideas y me aseguró que la sanación vendrá y será para su honra. Luego, decidí optar por la medicina alternativa y no operarme para extirpar parte de mi seno, ni totalmente. También he tenido que cambiar temporalmente mi dieta a una vegana, mientras le gano la batalla al cáncer. No ha sido fácil pero la verdad es que me siento mejor que nunca. Sin embargo, sé que hay un largo camino por delante.

Que la comida sea tu medicina

Quise tomar este espacio para compartir lo que estoy viviendo contigo porque, aunque tengo días de debilidad, en que caigo presa del temor, al final me sostiene la certeza de saber que soy una guerrera. Dios me ha demostrado muchas veces de qué estoy hecha, como cuando me quitó la vida en un ataque de asma y luego me la devolvió. O cuando caí en la quiebra económica junto a mi esposo y Él nos restableció. O cada vez que ha reparado lo que queda de mí tras experimentar el acoso escolar, la maldad, el abuso sexual… Todos esos momentos en que sentía que mi vida no era nada, Él me levantó y me ayudó a ser la mujer que soy hoy en día. He tenido que recordar cada una de esas experiencias, una y otra vez, para estar segura de que en mi vida hay algo más. Sé que Dios tiene un propósito para mí.

A veces pensamos que somos las personas más saludables de este mundo, pensamos que nada nos puede tocar, pero Dios nos pone pruebas a cada una de nosotras. Sin duda, esta es una de las más grandes que me ha puesto. Pero el cáncer es también la excusa que Él puso para que siguiera encontrando mi propósito, que es decirte que hay muchas maneras naturales de fomentar la salud y con las cuales puedes ayudar al cuerpo a deshacerse de todas las toxinas que ha ido acumulando a través de los años, sin tener que recurrir a los medicamentos y a los caminos fáciles que nos hacen pensar que nos vamos a curar, pero cuyos efectos secundarios son tan o más terribles que la enfermedad que estamos combatiendo.

Sin imaginármelo, antes de todo esto, Dios me regaló la oportunidad de hacer este libro que trata completamente sobre remedios, consejos y recetas naturales que puedes obtener a través de los alimentos, pues soy una convencida de que el sabio griego y padre de la medicina, Hipócrates, tenía razón cuando decía: “Deja que la comida sea tu medicina”. Lo creo firmemente.

Este libro está diseñado especialmente para ayudarte en tus necesidades diarias, facilitándote la información de manera más sencilla para que recurras a él cada vez que lo necesites. Está dividido en diferentes secciones donde encontrarás todo lo que necesitas saber sobre cómo adelgazar, acabar con la retención de líquidos, acelerar el metabolismo, embellecerte y ser una mujer con una salud óptima de manera natural.

Recuerda que, aunque llevo años de experiencia y estudios, no soy médico. Y siempre, antes de iniciar cualquier cambio en tu alimentación o estilo de vida DEBES consultar primero a tu médico de cabecera o especialista, sobre todo si padeces de algún problema de salud.

En este libro no solo encontrarás trucos y remedios, sino además mis mejores planes exprés para perder peso, limpiar el hígado o el colon y atacar los diferentes problemas a los que te enfrentas diariamente debido a la contaminación, el estilo de vida y la mala alimentación. Este libro será tu guía. Aquí encontrarás todo lo que necesitas y que ha sido probado por mí durante muchos años dedicada a promover una vida saludable, plena y feliz. Y que hoy en día estoy usando más que nunca. Quiero que pongas en práctica lo antes posible estas fórmulas naturales maravillosas que te comparto en estas páginas para que empieces a disfrutar de todos sus beneficios.

También encontrarás valiosos regalos y retos para darte un impulso extra en tu camino a convertirte en tu mejor versión, en la “nueva tú”. Encontrarás por ejemplo un entrenamiento para acabar con la celulitis, un reto verde con 21 de mis mejores recetas de jugos para despertar el metabolismo y el grupo privado de Facebook “Irresistible y sana”, donde hallarás una comunidad de mujeres hermosas como tú con las cuales podrás compartir experiencias, te motivarás y podrás ser parte de esta historia de mejoramiento personal que estamos escribiendo juntas. Lo único que debes hacer es encontrar los enlaces ubicados en distintas secciones del libro, entrar y reclamar tus regalos totalmente gratis.

Si aún no lo haces, te invito a que me sigas a través de mis redes sociales. Además, si todavía no has comprado mi libro De gordita a mamacita, te invito a que lo hagas en: www.adelgaza20.com/mamacita

Puedes estar segura de que mientras tú avances en tu proceso, yo también estaré realizando el mío de sanación. Lo haremos juntas.

Más adelante, prometo compartir contigo en detalle todo lo que estoy haciendo y lo que haré para sanarme de la manera menos invasiva y más natural posible, con la ayuda de un experto en medicina alternativa y de alimentos que me ayuden a matar las células cancerosas y eliminarlas de mi cuerpo. En estos meses he aprendido que el cáncer también viene de las emociones, de lo que guardamos en nuestra alma y en nuestro cuerpo, del ambiente y de las comidas. Todo esos aspectos los estoy trabajando. Sé que puedo luchar naturalmente. Sé que mi familia me ama y merece que pelee contra el cáncer por ellos y por mí. He decidido ser valiente y compartirlo más adelante para que otras mujeres como tú, tu madre, tu hija o alguna amiga también actúen previniendo, examinándose y tratándose a tiempo.

Sé que Dios me ha dado esta pequeña excusa para glorificarlo, para salir más fuerte en su nombre. Esto es solo el comienzo.

Acompáñame. Estamos juntas en este camino.

¡A estar mejor que nunca! ¡Empecemos ya!

Ingrid

Antes de comenzar, déjame aclarar algunos mitos sobre la pérdida de peso

Todos los días recibo cientos de correos y preguntas en mis redes sociales por el mismo motivo: mitos. Me escriben muchas mujeres confundidas por lo que escuchan, leen en internet o ven en la televisión sobre temas como el polvo de proteína, la duración del ejercicio, el uso de la soya y hasta de las presuntas maravillas de los alimentos light.

Cuando comencé mi camino hacia una vida saludable, escuché tantas contradicciones y chismes de gimnasio que muchas veces, sin detenerme a pensarlo siquiera, cambié radicalmente la dieta y los ejercicios que estaba realizando, sin saber cuáles eran los más acertados para mí.

Por eso decidí incluir un capítulo para derrumbar los mitos más conocidos sobre la pérdida de peso y la vida saludable.

1. El polvo de proteína engorda

FALSO

¡Es todo lo contrario! De hecho, la proteína es el macronutriente que más te va a ayudar a bajar de peso. Su efecto saciante ayuda a controlar el hambre y los antojos de comidas hipercalóricas.

Así es que, si estás hambrienta todo el tiempo, es probable que no estés consumiendo la suficiente proteína y necesites un suplemento.

2. Es necesario pasar hambre para bajar de peso

FALSO

El hambre es un arma de doble filo, que te hace buscar alimentos poco saludables y comer grandes cantidades. El truco para adelgazar está en comer de manera saludable, escogiendo bien los alimentos, las cantidades y las horas.

Pero eso no significa que puedes picar todo el día. Cuando sientas hambre o ansiedad al poco tiempo de haber comido, te recomiendo:

Beber agua. Tomar una infusión natural o un puñado de frutos secos, sin sal. Entretener tu mente con otras tareas o actividades.

3. La fruta se puede comer sin restricción

FALSO

Si comes más de tres piezas de fruta al día puedes engordar debido a su alto contenido de azúcares simples. Además, te recomiendo comerlas antes de las 4 p.m., pues tu cuerpo no necesita tanta energía para irse a dormir. Asimismo, el azúcar que contienen puede almacenarse como grasa luego de esa hora.

Frutas como el banano (banana o plátano) y el mango son más altos en azúcar, por lo que debes buscar otras opciones si quieres perder peso.

4. Hay que eliminar todos los carbohidratos

FALSO

No todos los carbohidratos son malos. Si no lo sabías, existen varios tipos. Lo importante es elegir bien lo que le damos a nuestro cuerpo y en qué momento:

Simples: son de rápida digestión y absorción en el organismo. Complejos: se digieren lentamente en el cuerpo.

Estos últimos son muy importantes porque se transforman en energía gracias al almidón y los azúcares que contienen.

Al igual que las frutas, debes eliminar los carbohidratos luego del almuerzo si quieres adelgazar. Te recomiendo agregar a tu plan alimenticio carbohidratos como la quinoa, la avena o la batata.

5. Tomar agua entre las comidas engorda

FALSO

El agua es una bebida sin calorías que, al contrario de lo que algunos piensan, ayuda a frenar el apetito y a dilatar el estómago para producir saciedad. Como te he explicado muchas veces, solemos confundir la sed con el hambre. Por eso el agua es una gran aliada cuando queremos adelgazar y controlar los antojos.

6. Comer huevo todos los días no es bueno para la salud

FALSO

Hay estudios recientes que demuestran que la ingesta de huevo no tiene ningún efecto sobre los niveles de colesterolemia en un plan alimenticio nivelado, como se creía antiguamente. Por el contrario, es muy bueno para perder peso porque contiene el tipo de proteína de más alto valor biológico y aminoácidos esenciales para el organismo.

7. El huevo de yema roja es más nutritivo

FALSO

Aunque unos sean más costosos o codiciados que los otros, el valor nutricional no varía entre el huevo blanco y el marrón. La única diferencia está en que el color de la gallina (y de los glóbulos) influye en el color del huevo.

El factor realmente importante y que debes tener en cuenta a la hora de elegir un huevo es la forma en que son alimentadas las gallinas. La mayoría de las gallinas criadas industrialmente se alimentan de maíz y de soya GMO, es decir, genéticamente modificados (incluso, en algunos criaderos incluyen subproductos del procesamiento de aves, como sus plumas), en lugar de plantas verdes, semillas, insectos y gusanos.

Es ese tipo de alimentación alterada lo que hace que el consumo de sus huevos fomente enfermedades, cause cambios hormonales e incluso modifique el sabor y el color del huevo.

8. La yema del huevo es mala para adelgazar

FALSO

Ambos elementos del huevo tienen grandes cualidades para tu salud y adelgazamiento. Aunque sí es cierto que la yema se debe comer con más moderación por su cantidad de grasa, no se debe eliminar totalmente del plan alimenticio por ser rica en proteínas y vitaminas.

Beneficios de la clara

No contiene grasa y aporta muy pocas calorías. Es rica en vitaminas del complejo B. Muy adecuada para perder peso.

Beneficios de la yema

Tiene más proteínas que la clara. Es rica en grasas (4 gramos por huevo, de los cuales solo 1.5 son grasas saturadas, es decir, negativas. El resto son grasas insaturadas y muy beneficiosas para el organismo). Es rica en hierro, fósforo, potasio y magnesio, vitaminas A, E, D, B9 (ácido fólico), B12, B6, B2 y B1. Es uno de los pocos alimentos ricos en vitamina D. Es rica en lecitina que se une al colesterol para evitar que este sea completamente absorbido por nuestro organismo.

Además, antes de condenar al huevo por el colesterol, debes tener en cuenta que la forma en que lo cocinas (frito no es igual de saludable que hervido) y los alimentos con los que lo acompañas influyen en sus beneficios.

9. Una dieta alta en proteína puede ser peligrosa

FALSO

Este mito se originó en 1983, cuando algunos científicos hallaron que el comer mucha proteína podría incrementar la tasa de filtración glomerular, que es la cantidad de sangre que filtra el riñón cada minuto. Pero estudios posteriores demostraron que un alto consumo de proteína, si bien aumenta la tasa de filtración glomerular, no tiene ningún impacto en el funcionamiento de los riñones.

Por el contrario, la proteína es esencial para el funcionamiento del cuerpo, para adelgazar y hasta para generar músculo. Un consumo de proteínas entre 25 y 30% del total de las calorías acelera el metabolismo entre 80 y 100 calorías que se queman por día, comparado con dietas de menor contenido proteico.

10. Para adelgazar se debe comer pocas veces al día

FALSO

Para mantener los niveles de energía elevados y la insulina bajo control, necesitas tener reservas durante todo el día. Al comer cada tres horas, se estabilizan tus niveles de glucosa en la sangre, evitando alzas y bajas rápidas que producen antojos y enfermedades. Además, si comes regularmente, evitas que tu cuerpo gaste las reservas y utilice la masa muscular como fuente de energía.

Lo recomendado es tener tres comidas principales y dos o tres meriendas diarias, incluyendo una a las cuatro de la tarde, que es el momento en que baja la insulina.

11. La culpa del “efecto rebote” la tienen las dietas

VERDADERO

El mayor problema de las dietas es que tu cuerpo se adapta a los cambios con rapidez, de modo que si llevas una en la que no varías los alimentos, tu cuerpo se estanca y deja de adelgazar. Si suprimes completamente algunos nutrientes o consumes muy pocas calorías, produces una reacción en el cuerpo, que se prepara para la supervivencia y comienza a trabajar al mínimo de revoluciones.

Cuando dejas la dieta y comienzas a comer nuevamente como antes, tu cuerpo deja de gastar las reservas como cuando estabas “en modo dieta” y comienza a almacenar nuevas reservas (de grasa) para cuando haya nuevamente escasez.

Además, cada vez que haces una dieta más estricta, también sientes más hambre, lo que te impulsa a comer porciones más grandes y a tener más antojos cuando te permites comer libremente de nuevo.

12. Los alimentos light, bajos en grasa y sin azúcar adelgazan

FALSO

Los alimentos light son una verdad a medias o, mejor dicho, un engaño. Como te he contado antes, para eliminar el azúcar de los productos deben rellenarlos con edulcorantes artificiales, repletos de químicos perjudiciales para tu salud.

Y eso no es todo. Mediante el proceso para eliminar la grasa de los productos, también se eliminan sabor y textura. Por eso los fabricantes usan aditivos para devolvérselos de alguna manera, haciéndolos menos saludables que el producto original.

13. Caminar no sirve para adelgazar

FALSO

Hay más de diez mil estudios que muestran que estar sentado frecuentemente impacta la función cardiovascular y metabólica del cuerpo, lo que puede causar graves enfermedades.

Caminar fortalece el corazón, pues reduce el riesgo de sufrir de enfermedades cardiacas y accidentes cerebrovasculares. Reduce los niveles de colesterol LDL (malo). Aumenta los niveles de HDL (colesterol bueno). Mantiene la presión arterial bajo control. Reduce hasta en 60% el riesgo de sufrir diabetes tipo 2, asma y algunos tipos de cáncer. Y no puedo dejar fuera este beneficio: te ayuda a controlar tu peso y a mantenerte relajada.

14. El ejercicio debe durar más de 45 minutos para quemar grasa

FALSO

Existen entrenamientos de alta intensidad (HIIT) en los que en apenas 8 minutos quemas el doble de grasa que con el cardio convencional. El cambio de ritmos que exige el HIIT ha demostrado ser más eficiente y efectivo en comparación con las rutinas de cardio más largas y lentas.

15. Cuanto más sudes, más grasa quemas

FALSO

Con el sudor pierdes agua, pero no calorías. Por eso, el peso que pierdes sudando lo recuperas cuando te hidratas. Además, bajar o perder peso no siempre tiene que ver con el hecho de quemar grasa. La cantidad de sudor que se expulsa depende de muchos factores individuales. Algunas personas pueden sudar con muy poca actividad física, lo que no necesariamente significa que estén teniendo más resultado en su pérdida de peso.

El sudor se compone de agua, sales minerales, algunas veces vitaminas hidrosolubles y algo de ácido láctico, pero no de grasa. Por lo tanto, más sudor no necesariamente significa menos llantas en la cintura.

16. Los abdominales son la clave para un vientre plano

FALSO

Un vientre plano es consecuencia de tener una contextura delgada. Todo el mundo nace con músculos abdominales, solo que están cubiertos por una capa de grasa. Por eso, la solución para tener un abdomen plano es quemar la grasa que lo cubre.

Los abdominales no son un ejercicio indicado para quemar grasa, pues no exigen mucha quema de calorías. Fueron creados realmente para fortalecer y tonificar los músculos abdominales.

Si tu intención es quemar grasa, el ejercicio cardiovascular de alta intensidad es la mejor opción.

17. Si haces deporte puedes comer más de lo que quieras

FALSO

Si crees que después del gimnasio tienes “hora de recreo” para comer lo que te dé la gana, estás cometiendo un gran error.

Aunque quemes una cantidad considerable de calorías ejercitándote, uno de los pilares principales para adelgazar es mantener una alimentación saludable.

Aunque no aumentes mucho de peso, consumir alimentos llenos de grasas saturadas, hipercalóricas y procesadas puede causarte problemas de salud y aumentar la cantidad de grasa corporal.

18. Los contadores de calorías de las máquinas de ejercicio son precisos

FALSO

Las máquinas de ejercicio o fitness del gimnasio o que tienes en casa no saben nada sobre tu sexo, tu peso o tu nivel de condición física. Todos estos factores afectan la cantidad de calorías que estás quemando durante el ejercicio. Así es que no creas ciegamente en el número de calorías que dicen que estás quemando.

De acuerdo con un estudio, las caminadoras son las más precisas, especialmente si puedes ingresar tu peso.

19. Todos los jugos verdes son iguales

FALSO

Hermosa, aunque no lo creas, las combinaciones de los jugos verdes importan. Muchas mujeres acostumbran mezclar en la licuadora todos los alimentos o frutas que encuentran en su cocina, creyendo ...